Escrito por Óscar Gaona

 

Pensar en Gran Ricardo es pensar en elegancia, pureza, balance, búsqueda de perfección y máxima expresión aromática. Eso es lo que pienso cuando paso por el viñedo, a recorrer aquellos pequeños lotes de donde provienen nuestras mejores uvas de variedad Cabernet Sauvignon, Merlot y Petit Verdot, y por qué no, Cabernet Franc también entra en la ecuación si es que la añada lo permite.

La concepción del vino icónico de México empieza en el viñedo, donde nos damos a la tarea de manejar a la perfección la vid para que pueda expresar lo mejor de sí, es decir, lograr el equilibrio entre la adaptación de la planta con el suelo, el clima y el manejo del hombre, para que se traduzca en expresión aromática amplia, taninos adecuados y maduros, y un buen balance de acidez. Desde la poda en invierno manejamos una correcta carga de fruta para que la planta se enfoque en pocos racimos pero de excelente calidad, en vez de una sobreproducción que nos haría ganar en volumen pero nunca en calidad.

El reposo de la planta en invierno junto con la ayuda de la lluvia de esta época le permite guardar sus energías para que una vez que empiece a sentir los primeros calores primaverales despierte con toda la fuerza y comience su actividad en lo que llamamos “brotación”. La fuerza con la que se expresa la planta es enorme considerando su pequeño tamaño pero son sus ganas de mostrarse lo que prevalece. Pero esta fuerza la tenemos que ir guiando y controlando, por lo que es esencial el “manejo en verde”. El cuidar un lote de viñedo catalogado como Gran Ricardo requiere mayor observación, mantenimiento y cuidados para lograr llevar a buenos términos la calidad de racimo hasta la época de vendimia.

El catar en el viñedo las pequeñas bayas de uva e ir interpretando sus sabores y aromas que van creciendo día a día requiere concentración y agudeza en los sentidos para poder determinar el mejor día de cosecha en base a lo que voy interpretando en boca. Me detengo a probar y me imagino cómo serán los sabores durante la fermentación, cómo se comportarán los taninos a 5, 10, 15 o más de 25 años de crianza junto con su color y acidez. Por eso el trabajo del enólogo es futurista e imaginativo, por el hecho de lograr interpretar la expresión actual de la uva y bajo los criterios enológicos poderlos expresar sin que se note la mano del enólogo, sino más bien que el vino brille con su propia luz.

Ya en bodega la transformación del azúcar en alcohol no es el objetivo al final del día, sino más bien es lograr que se vayan destapando todos los aromas primarios que provienen del crecimiento de la uva en su planta, por ello el trabajo técnico de la buena selección de levaduras que nos ayuden a revelar todo el potencial aromático y que llevemos a buen puerto la fermentación evaluando varias veces al día el consumo de azúcar y mantener a temperatura adecuada para lograr extraer lo mejor de sí. 

Ya una vez terminada la vinificación me doy a la tarea de seleccionar las mejores barricas para añejar el vino y lograr un buen equilibrio entre la madera y éste durante la crianza y que la unión entre estos dos elementos logre desarrollar aromas terciarios que resalten en la boca pero no dominen, sino que más bien acompañen todos estos aromas que logramos obtener desde el viñedo. La textura del vino se continúa amoldando para lograr afinar y embellecer el paladar con fineza de taninos durante 18 meses de crianza.

Al cabo de la crianza desarrollo la mejor combinación entre Cabernet Sauvignon, Merlot, Petit Verdot y Cabernet Franc para lograr el perfecto equilibrio y armonía que prevalecerá por décadas, por lo que esta tarea es producto de arduos días de trabajo, catando barrica por barrica y mezcla a mezcla hasta lograr el objetivo, el cual cada año cambian los porcentajes ya que el objetivo es lograr un balance, no seguir una receta.

Por este tiempo somos guardianes de unas cuantas “páginas del libro” que llamamos Gran Ricardo para después dejarlo en manos de los amantes del vino más exigentes, para que ellos escriban sobre esta historia.

¡Salud!

 

Burdeos Francia, 21 de junio de 2021.- Monte Xanic, la vinícola mexicana líder en vinos premium que revolucionó la historia del vino mexicano, consigue cinco medallas de oro, en uno de los concursos más importantes del mundo.

El Challenge International du Vin, cada año reúne a cerca de 700 profesionales y consumidores aficionados conocedores.
Challenge International du Vin es el más antiguo de los grandes concursos de vinos internacionales.

Gran Ricardo el vino premium de la bodega, sigue recordando porque es el mejor vino mexicano. 

Monte Xanic Merlot, Monte Xanic Malbec Ediciones Limitadas, Calixa Blend y Calixa Cabernet Syrah, se llevaron la más alta calificación obteniendo medallas de oro.

El International Challenge Du Vin es el mayor concurso internacional de vino organizado en Francia y con certificación ISO 9001.

 

Sobre Monte Xanic
Monte Xanic, es el  mejor vino de México y la vinícola líder en elaboración de vinos premium ubicada en Valle de Guadalupe, Baja California.  Monte Xanic ha marcado el camino de una enología mexicana de excelencia. Monte Xanic expresa su genuina pasión por el buen vino, mediante la constante innovación y su compromiso con sus cuidadosos procesos de elaboración.  Su portafolio de etiquetas: Gran Ricardo, Ediciones Limitadas, Monte Xanic y Calixa, ha sido internacionalmente premiado a nivel mundial. La compañía cuenta con ISO 9001: 2015 en los procesos de cosecha y producción de vinos, degustación, confirmando su responsabilidad de ofrecer vinos mexicanos elegantes, de gran carácter y complejidad que evolucionan extraordinariamente y representan la evolución de la industria del vino mexicano.  Monte Xanic combina la pasión por la celebración de la vida y la amistad y el orgullo por nuestra tierra mexicana y nuestro origen.

Gran Ricardo es el primer vino ultra premium de México, creado en memoria de Ricardo Hojel, socio fundador de Monte Xanic, con su firma característica impresa en la botella. Un vino que representa lo mejor de nuestros Valles, la cosecha de calidad y un trabajo enológico que marca el liderazgo, compromiso, orgullo, pasión y el espíritu pionero de Gran Ricardo, el mejor vino de México.

 

Volvamos al año 1994, año en el que se cosechó la primera uva de Gran Ricardo, aunque no fue hasta el 95 que todos los socios la probaron para ver el ensamble óptimo para este vino. Después de que se embotella la primera añada, Ricardo Hojel fallece, y el Gran Ricardo se libera hasta el 2000 con su firma a modo de homenaje por su trascendencia y significado.

La primera añada fue una mezcla bordalesa en su mayoría compuesta de Cabernet Sauvignon con Merlot y Cabernet Franc. Con esta cata, los socios se dieron cuenta de la evolución de este vino ante el color. Es un vino denso que forma lágrimas con una densidad impecable, persistencia en boca de gran acidez, taninos balanceados, sutileza y sobre todo elegancia. “Nos dimos cuenta que en Monte Xanic, este grado de calidad es posible”, dijo el Dr. Hans Backoff, y así comenzaron a transmitir la visión del orgullo por lo hecho en México. 

En el año 2004, la etapa de expansión de nuevas ideas, se produjo por primera vez, la añada del vino ultra premium. Y en este mismo año se lanzó la línea de las ediciones limitadas para entender mejor el terruño mexicano.

El ciclo del valle de Guadalupe recibe lluvias abundantes cada 5 años, por lo que la añada del 2004 tiene una alta concentración aunque sigue guardando frescura frutal: frutos rojos, frambuesa y fresa. El Cabernet Sauvignon le brinda aromas a pimienta, regaliz, clavo y el Merlot le brinda frutos rojos. El olor de esta añada de Gran Ricardo es espectacular y el primer ataque en boca es indescriptible.

Cada año se buscan los mejores lotes para producir Gran Ricardo, casi siempre es Cabernet Sauvignon, Merlot y otro ensamble, dependiendo del valle donde se siembre. Con cada añada, se innovan las mezclas con el mismo espíritu y pasión bajo el mismo lema: “Innovación, consistencia y calidad, lo tenemos tatuado”.

La añada del 2017, marca la celebración de 25 años desde la creación de este vino. Un momento histórico de celebración al mejor vino mexicano: “el legado representa la amistad de cuatro socios y sobre todo amigos que decidieron honrar a Ricardo Hojel.”

Para nosotros, la “innovación es lanzarse a hacer cosas que parecen imposibles”, aprovechar la tecnología y mejorar la calidad. Esta es la filosofía que los actuales socios, encabezados por el director general, Hans Backhoff hijo, tienen hasta el día de hoy. Hacer vinos con pasión, que motiven, que reflejen el trabajo y la visión de todo el equipo de Monte Xanic. 

 

“Nuestro secreto es la consistencia y la calidad es fundamental. Las medallas lo demuestran. Gran Ricardo representa un parteaguas, un antes y después del vino mexicano.”– Hans Backhoff

 

Monte Xanic es un gran ejemplo a seguir de lo que está bien hecho en México.

 

Antes de hablar de un vino como Selección es importante saber algunos puntos clave para distinguir a un vino tinto de calidad y patrones que se deben identificar como el equilibrio y la complejidad. Un vino que tenga cuerpo, acidez y taninos redondos serán indicadores de un vino más complejo, uno que se siga descubriendo con el tiempo y la cata adecuada.

 

Ensenada, Baja California – Selección de Monte Xanic nace en el año 2016 como una creación nueva para sorprender a los amantes del vino mezclando el expertise de la enología que caracteriza a nuestra bodega, con los valles de Guadalupe y Ojos Negros. Un vino pensado para representar el corazón de nuestra línea clásica con tres variedades de uva: Malbec, Merlot y Cabernet Sauvignon

 

Éste es la segunda mezcla que Monte Xanic elabora con tres variedades después del lanzamiento de Calixa Blend. “A través de Selección, queremos seguir compartiendo con el mercado mexicano, todo el potencial de nuestros vinos, su elegancia y nivel a la altura de los mejores, que nos ha hecho acreedores a más de 300 medallas en todo el mundo.”– comentó Hans Backhoff, director general de Monte Xanic. 

 

Un vino que por su innovación es elegante, balanceado y de gran calidad. En la añada del 2019, Selección se destaca por ser un vino brillante de capa media alta, con tonalidad rojiza y picota. Perfecto para maridar con cerdo en adobo, piraña a la parrilla y pork belly. Al ser una mezcla, combina perfectamente con postres a base de chocolate porque casan los aromas percibidos en boca y nariz, frutos rojos, moka y otros aromas complejos.